¡Tenemos un tesoro, compartámoslo! – Anita M. Foley, MA – Representante principal de ventas

Cuando era niña, crecí con mis padres y mis abuelos. Compartía mi dormitorio con mi hermana y cada noche cuando me quedaba dormida escuchaba a mis abuelos rezar el rosario juntos. Cada vez que subíamos al auto para salir de vacaciones en familia, mis padres nos guiaban en oración para pedir a Dios que nos concediera un viaje seguro. También se practicaban otras devociones de mi fe católica a mi alrededor. Nuestra familia iba al Vía Crucis los viernes de Cuaresma por la noche y celebrábamos el Sacramento de la Reconciliación en forma regular. Participábamos cuando nuestra parroquia tenía la coronación de la Virgen en el mes de mayo y concurríamos a la Adoración eucarística y a las misiones parroquiales. Durante toda mi vida, las oraciones y prácticas católicas han sido una parte esencial de mi caminar en la fe.

Como dirigentes de formación en la fe, es importante ayudar a los catequistas y padres a darse cuenta de la importancia de compartir con nuestros hijos y jóvenes la rica tradición de las oraciones y devociones de nuestra Iglesia. Los dirigentes de catequesis deberían identificar estrategias por las cuales nuestros jóvenes creyentes puedan compartir y vivir esta dimensión vital de nuestra fe católica.

Es importante animar a los catequistas a utilizar los recursos de oración que se encuentran en libros de textos de religión para ayudar a los niños a aprender las oraciones y prácticas que atesoramos. Resalte la importancia durante la lección para incluir a los niños en el tiempo de oración que se proporciona en cada capítulo del texto para formación en la fe. Estas experiencias de oración semanales ayudan a los alumnos a comprender las muchas formas y estilos de la vida de oración de la Iglesia. Si su comunidad tiene diversidad cultural, proporcione a los catequistas ideas de oraciones y devociones que respeten la cultura de sus familias.

Ofrecer oportunidades para celebrar devociones en un entorno de comunidad es una excelente manera de reunir a las familias. Por ejemplo, ofrezca una actividad de Adviento en la cual las familias se reúnan para crear una corona de Adviento con la que puedan decorar su hogar. Durante la Cuaresma, reúna a las familias en la iglesia para rezar y caminar el Vía Crucis. Auspicie un “Día de María” en mayo para celebrar a nuestra Santísima Madre como mujer de fe; incluya la oración de una decena del rosario durante el encuentro.

Nuestra comunidad católica está bendecida con una riqueza de oraciones y prácticas atesoradas que pueden ayudar a profundizar la fe en todos los creyentes. Continuemos compartiéndolas y viviéndolas en nuestra parroquia y comunidades escolares.